La seguridad de los mayores en el  cuidado en el domicilio es una de las principales preocupaciones tanto de las familias como de los profesionales del cuidado de mayores en el hogar.

La seguridad de los mayores en el  cuidado en el domicilio es una de las principales preocupaciones tanto de las familias como de los profesionales del cuidado de mayores en el hogar.

AUTONOMÍA Y SEGURIDAD

Es muy importante salvaguardar la integridad física del mayor que tenemos al cuidado pero al mismo tiempo hay que entender que la autonomía de la persona debe ser compatible con la seguridad.
En ocasiones, por garantizar la seguridad, podemos realizar por el mayor, tareas que podría realizar por si   mismo sin dificultad; sin pensar que su autonomía es tan importante como evitar accidentes y caídas.

ENTORNO SEGURO

Será mucho más efectivo que el familiar cuidador o el auxiliar de ayuda a domicilio se asegure de que el entorno es completamente seguro evitando suelos deslizantes, obstáculos que dificulten la deambulación o puedan provocar tropiezos (muebles auxiliares, alfombras..), garantizar una iluminación suficiente de las estancias de la casa y asegurar puertas, ventanas o balcones que puedan suponer un peligro. Importante también revisar periódicamente la fijación de cabeceros, espejos y estanterías.

RECUPERACIÓN DE LA FUERZA Y LA SEGURIDAD

También será útil que, dentro de lo posible, el mayor recupere fuerza física y seguridad en sus movimientos para no caer con facilidad. Esto se logrará evitando pasar demasiadas horas sentado, realizando actividades físicas suaves y con la ayuda de un profesional de la fisioterapia que les ayudará a moverse con seguridad.

BAÑO Y COCINA: PELIGRO EXTRA

Como sabe todo profesional del cuidado de mayores en el domicilio, baño y cocina son dos puntos problemáticos a la hora de asegurar el bienestar de un anciano. Siempre será mejor una ducha sobre la opción de bañera; y mejor aún si es a ras de suelo y  con pavimento geriátrico antideslizante.  También será importante la instalación de asideros adecuados para facilitar el acceso a la zona húmeda y otras ayudas técnicas como alzas en el sanitario o silas geriátricas para ducha. En la cocina hay que comprobar que no haya objetos punzantes o calientes al alcance del anciano. Para los mayores muy autónomos, los objetos deben estar accesibles para que  no tengan que hacer sobreesfuerzo a la hora de alcanzar los que más se usen, como pueden ser los vasos, platos, ollas y sartenes. Asimismo, al igual que en el baño, todos los enchufes deberán contar con toma de tierra. En caso de mayores demenciados habrá que bloquear debidamente los mandos de la cocina de gas o vitrocerámica y eliminar cierres interiores en puertas de habitaciones o baño.

Un profesional puede realizar una auditoría del entorno para aconsejar los cambios a realizar en el hogar.