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Reseña
Histórica / Capilla
del Hogar
Historia
del Hogar Carlos María Ulloa
132
años de Servicio, Entrega y Amor
En la época de los años 1890 a 1900 se construye el
Teatro Nacional, joya arquitectónica neoclásica, que
se destaca a la par de otros hermosos edificios, como son el Hospital
San Juan de Dios (1895) y el Hospicio de Incurables (1897).
En esa misma época vivía en San José el Presbítero
Dr. Carlos María Ulloa, Doctor en Derecho Canónico
de la Universidad de Santo Tomas y Bachiller en Teología,
nacido el 09 de abril de 1833 del hogar formado por Don José
Antonio Ulloa y Doña María Pérez. El Padre
Ulloa se destaco siempre como una persona de gran sensibilidad social,
brindando, con la ayuda de Monseñor Thiel, asistencia a los
menesterosos que imploraban la caridad pública y a los ancianos,
inválidos y enfermos crónicos que en su mayoría
eran abandonados por sus familiares.
Murió el 02 de marzo de 1903 a la edad de 70 años.
Fundó también la Sociedad de San Vicente de Paul,
y conociendo las virtudes de la señorita María Barrantes,
la invitó para que varias señoras y señoritas
de la sociedad costarricense, que facilitaron una casa situada al
costado norte del Sagrario de la Catedral Metropolitana y así,
en 1877 inicio actividades la Institución con el nombre de
Asilo de Ancianos, Mendigos e Inválidos y fue tal la importancia
que adquirió en tan poco tiempo y tan grande la demanda de
sus servicios por parte de los necesitados, que el 24 de diciembre
de 1878 el Gobierno, siendo el Ministro de Gobernación el
Doctor Castro Madriz, autorizó oficialmente su fundación,
cambiándole el nombre por el Hospicio de Incurables, mediante
Decreto Ejecutivo, que en su artículo primero estatuía: “Se
establece en la ciudad de San José un Hospicio bajo la inspección
inmediata de las señoras y señoritas, con el objetivo
de proveer a la subsistencia y curación de los ancianos impedidos
o enfermos de una manera crónica, pobres y verdaderamente
necesitados”.
Se nombró una Junta Directiva, la cual debía encargarse
de iniciar la restauración del recién creado Hospicio,
y además se dictaron los status que iban a regir su funcionamiento.
Por otra parte, para dotar de contenido económico a la nueva
institución se creó también la Sociedad del Hospicio,
de acuerdo con lo que se estipulaba en el artículo 2 de los status
que a la letra indicaban: “ Para proveer de la localidad y
medios, se establece una sociedad con el nombre de Sociedad del
Hospicio”.
El 26 de abril de 1893, en remate público, se adquirió
un terreno en el barrio de San Francisco, del Cantón de Goicochea
por la suma de ¢23.200.00, que consistía en 8 manzanas
y 4859 varas cuadradas, que pertenecieron a doña Isabel Farrer,
haciéndose cargo el Hospicio de la deuda de la señora
Farrer con la sucesión de don Guillermo Dent, para lo cual
se levantó una suscripción entre las familias “pudientes”
del país, nombrándose para esto una comisión
formada por la señora Ada Le Campellain de Fernández,
esposa de don Mauro Fernández; don Jesús Alfaro y
el Lic. Andrés Venegas.
El 12 de Marzo de 1893 el socio Lic. Don Mauro Fernández,
propuso a la asamblea, después de exponer la necesidad de
“dar al Hospicio de Incurables” el desarrollo completo
que entraña la idea fundamental que motivo a sus fundadores
a establecer esta institución”, autorizar a la junta
directiva para proceder al levantado de los planos para la construcción
de un nuevo hospicio, que en esa época albergaba 51 personas.
El 24 de Mayo de 1896, con la presencia del Primer Magistrado de
la república, de los miembros del gabinete y de una multitud
de personas de todas las clases sociales, se inauguraron los tres
primeros departamentos del edificio del Hospicio de Incurables.
En ese mismo año se inicio la construcción de la Capilla,
por parte del Ingeniero francés Tessier, cuyos planos fueron
preparador por el Arquitecto Fla Cheba, con el financiamiento obtenido
en el sorteo de dos acciones del Banco de Costa Rica, donadas por
el Dr. Jaime Bennett, y la ayuda económica de otro de los
benefactores del Hospicio, el señor don Braulio Morales.
El Doctor Bennett era un médico dentista de origen estadounidense,
que se había convertido en empresario, particularmente en
banquero, fundador del Banco Mercantil en 1908, accionista del Banco
de Costa Rica y Presidente de la Junta Directiva del Banco Anglo
Costarricense, que formo parte también como miembro de la
Junta Directiva del Hospicio de Incurables.
El 21 de abril 1937 se instaló en el Hospicio de Incurables
un grupo de Hermanas de la Caridad de Santa Ana y el Canónigo
Rosendo Valenciano celebró un Te-Deum en la Capilla con la
presencia de miembros de la Junta Directiva, invitados, empleados
de la institución y representantes de los periódicos
La Tribuna y la Prensa Libre.
En el año 1943 se sustituyó el nombre del Hospicio
de Incurables por el de Asilo Carlos María Ulloa, en honor
a su fundador Presbítero Dr. Carlos María Ulloa, mediante
Decreto Ejecutivo del 20 de enero de 1944, y el 13 de noviembre
de 1989 un grupo de personas con un sentimiento muy grande de amor
para con los hermanos más necesitados, se reunieron, al igual
que lo hicieron en el año 1877 el Padre Carlos María
Ulloa y las señoras y señoritas, y constituyeron la
actual Asociación Hogar Carlos María Ulloa: “
para la atención integral que cubra las necesidades de la
población adulta mayor que atiende, en un ambiente familiar,
de tolerancia y respeto a la individualidad de cada uno/una e incentivar
el desarrollo de habilidades y destrezas que potencien su calidad
de vida”.
Entre sus principales objetivos está:
“Desarrollar todo tipo de actividades que permitan al adulto
mayor permanecer en la medida de sus posibilidades, en actividad
física y mental, mediante el establecimiento de fisioterapia,
terapia ocupacional, terapia recreativa y actividades culturales”.
“Promover ante la familia y la comunidad una actitud de reconocimiento,
atención, respeto y comprensión para las personas
que se encuentran dentro de la Tercera Edad”.
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